domingo, 12 de abril de 2009

CAPÍTULO II

El escudero visita al caballero andante

Al querer entrar en casa de Quijano, la sobrina y la ama no me dejaron entrar, hasta que el mismo don Quijote les dio la orden de que me dejaran paso.
Una vez allí dentro, el cura y el barbero se marcharon y Alonso Quijano me pidió información de lo que pensaban de él.
Al decirle todo lo negativo, don Quijote lo veía como algo bueno y ponía el ejemplo en algún caballero andante famoso.
Entonces le dije de la existencia de un libro llamado “Don Quijote de la Mancha”, y me pidió que le trajera ante él el bachiller Sansón, el cuál sabía mejor que yo sobre ese libro.

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