Escuché unas voces en mitad del bosque, las cuales parecían un vendedor y un cliente negociando por algo de poco valor, y al abrir paso a unos matorrales vi a Don Quijote y a su escudero Sancho Panza poniendo precio a los azotes que aún se tenía que hacer Sancho a sí mismo.
Al final acordaron que por cada azote el caballero le daría un cuarto de real a su escudero y éste aceptó.
Al rato, cuando el escudero se empezaba a notar dolor en su trasero, decidió golpear a un árbol para que pareciera que aún no había parado, y así hacer feliz a su amo, pero éste al final, tuvo compasión de él y le dijo que parara.
Al final acordaron que por cada azote el caballero le daría un cuarto de real a su escudero y éste aceptó.
Al rato, cuando el escudero se empezaba a notar dolor en su trasero, decidió golpear a un árbol para que pareciera que aún no había parado, y así hacer feliz a su amo, pero éste al final, tuvo compasión de él y le dijo que parara.
0 comentarios:
Publicar un comentario