Sancho Panza una vez soñó que estaba como gobernador en una ínsula muy importante de aquella época, muy conocida por todos, y por lo tanto que era la envidia del planeta.
Él al ser tan rico se podía permitir todo tipo de lujos, y se compraba todo tipo de ropa cara, tenía un mayordomo para cada cosa e incluso una casa para cada día de la semana. Así que, al tener tanto dinero y estar a punto de morir, ya que él soñaba que era viejo, decidió acabar con su vida, pero de una manera muy especial y haciendo lo que más le gustaba, que era el comer; su propuesta era morir de un empache, ya que mandó a todos sus sirvientes a que gastaran todo su dinero en comida para hacer la mayor comida nunca echa.
Él al ser tan rico se podía permitir todo tipo de lujos, y se compraba todo tipo de ropa cara, tenía un mayordomo para cada cosa e incluso una casa para cada día de la semana. Así que, al tener tanto dinero y estar a punto de morir, ya que él soñaba que era viejo, decidió acabar con su vida, pero de una manera muy especial y haciendo lo que más le gustaba, que era el comer; su propuesta era morir de un empache, ya que mandó a todos sus sirvientes a que gastaran todo su dinero en comida para hacer la mayor comida nunca echa.
Esa noche se puso alrededor de la mesa, y empezó a comer y a comer, y no paraban de salir platos de la cocina, pero a Sancho le gustaba eso, y no se le notaba que estuviera sufriendo.
Pasaban las horas y el gobernador seguía comiendo cada plato como si fuera el primero de todos, y de mientras los allí presentes estaban muy sorprendidos de lo que estaba haciendo su amo. Pasaron tres días y Sancho tenía la misma cara, la misma barriga y la comida no se había acabado aún.
Pasaban las horas y el gobernador seguía comiendo cada plato como si fuera el primero de todos, y de mientras los allí presentes estaban muy sorprendidos de lo que estaba haciendo su amo. Pasaron tres días y Sancho tenía la misma cara, la misma barriga y la comida no se había acabado aún.
Don Quijote al despertarlo le explicó a su escudero que se le había rayado el sueño.
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