Al bajar por la cuesta de un pueblo manchego, Sancho y Don Quijote vieron a un niño jugando con una peonza, y éste les explicó la triste historia de su gato ya muerto a causa de un exceso de comida, y el jovencillo se puso a llorar.
En ese mismo momento pasó su padre por allí que venía de recoger aceitunas y se pensó que los dos protagonistas le habían hecho llorar, entonces empezó a pegarles con la vara, y salieron todos los vecinos al oír ese alboroto; Don Quijote se quiso defender como pudo, pero como era de esperar, caballero y escudero acabaron por los suelos.
Al recuperarse se vieron envueltos por unas mujeres vestidas con unos trajes faralaes, y de repente escucharon música sevillana.
Lo primero que hizo Sancho fue ir directamente a comer pescaíto y a beber vino del fino, mientras que Don Quijote quería averiguar donde se encontraban exactamente;
le preguntó a una muchacha que cantaba en aquella especie de carpa, y que era conocida como “la Niña de los Peines”, ésta no hizo caso al caballero, ya que ella estaba por su faena de entretener al público, y en cuánto se dio la vuelta para seguir preguntando, apareció un hombre con un bigote negro, vestido muy elegante y con un sombrero en el cuál había una bandera española, y que al ver a Don Quijote vestido con armadura le ordenó que se la quitara y se vistiera como todos, porque sino se tendría que ir de allí.
El caballero se fue a una sala a cambiarse, y el hombre del bigote le dio el único traje que quedaba, y Quijote se lo puso sin entender mucho del tema; entonces salió de aquella pequeña sala y observó que todos se reían de él porque llevaba puesto un traje de faralaes, pero él no sabía el motivo, y el traje que llevaba puesto se pensaba que era una prenda típica de los hombres allí presentes.
Al rato, apareció el niño que se encontraron anteriormente jugando con la peonza juntamente con su padre, y Sancho al verlos fue a buscar rápidamente a Don Quijote, pero tardó en encontrarlo, ya que buscaba un viejo armado, por eso al verle se quedó parado. Los dos protagonistas se dieron cinco minutos para que el caballero recogiera su armadura y para que Sancho Panza se atiborrara de comida, y salieron por una puerta trasera; entonces vieron que esa puerta llevaba a la cuesta donde habían sido apaleados, y que en la fachada había un letrero que ponía: “Feria de Abril – Casa de Andalucía”
jueves, 28 de mayo de 2009
Don Quijote y Sancho tienen una nueva aventura
Publicado por Pau Ubric en 7:04
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