Retrocedamos a la adolescencia de Alonso Quijano, un joven no muy bien plantado, muy soñador y con una inteligencia que la hace servir sólo para lo que le interesa.
Como cada domingo, nuestro protagonista, se reunía con tres amigos los cuáles había conocido en su infancia, y la verdad es que eran muy parecidos, tanto físicamente como psiquicamente; su tema preferido era la situación por la que pasaba este país en su momento, y siempre coincidian en que necesitaba muchos cambios para que en un futuro llegara a buen puerto, otro tema de conversación era la crítica hacia los chicos que se pasaban todo el día presumiendo delante de las chabalas, pero que en verdad ésos eran los más estúpidos de todos, y al hablar de ésto, los cuatro se cabreaban por la rábia que les hacía ésta actitud y acababan cada uno en su casa.
Una vez en casa, Alonso Quijano se pasaba dos horas seguidas escribiendo poemas para su abuela enferma, y una vez acabado uno, iba al comedor y se lo entregaba juntamente con un beso en la mejílla.
Cuando el Sol apretaba menos, el joven iba a ayudar a su padre al campo, o si más no a darle tema de conversación, ya que el protagonista en labores dell campo no era muy bueno que digamos.
Así pues, podemos contemplar como Don Quijote no ha cambiado mucho respecto a su adolescencia, ya que no era muy guapo que digamos, se encaprichaba en algo estúpido, luego se le pasaba el enfado enseguida y lo más característico de él, como es su patosidad.
Como cada domingo, nuestro protagonista, se reunía con tres amigos los cuáles había conocido en su infancia, y la verdad es que eran muy parecidos, tanto físicamente como psiquicamente; su tema preferido era la situación por la que pasaba este país en su momento, y siempre coincidian en que necesitaba muchos cambios para que en un futuro llegara a buen puerto, otro tema de conversación era la crítica hacia los chicos que se pasaban todo el día presumiendo delante de las chabalas, pero que en verdad ésos eran los más estúpidos de todos, y al hablar de ésto, los cuatro se cabreaban por la rábia que les hacía ésta actitud y acababan cada uno en su casa.
Una vez en casa, Alonso Quijano se pasaba dos horas seguidas escribiendo poemas para su abuela enferma, y una vez acabado uno, iba al comedor y se lo entregaba juntamente con un beso en la mejílla.
Cuando el Sol apretaba menos, el joven iba a ayudar a su padre al campo, o si más no a darle tema de conversación, ya que el protagonista en labores dell campo no era muy bueno que digamos.
Así pues, podemos contemplar como Don Quijote no ha cambiado mucho respecto a su adolescencia, ya que no era muy guapo que digamos, se encaprichaba en algo estúpido, luego se le pasaba el enfado enseguida y lo más característico de él, como es su patosidad.
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